Crónica de una muerte anunciada Amy Winehouse

domingo, 24 de julio de 2011


«Ha sido hoy. A las 16h. Estamos haciendo un homenaje», explica el propietario de una conocida boutique de moda. En las tiendas de Red Church Street, en el corazón del Londres moderno y juvenil en Shoreditch, sonaba ayer sin cesar el lamento de las canciones de Amy Winehouse, la
musa maldita del soul inglés que murió ayer en su domicilio londinense en Camden, en el norte de la ciudad. A las 15.54 pidieron una ambulancia desde su casa. La policía no apuntó ayer la causa de su muerte. La cantante tenía 27 años, y acababa de terminar el enésimo tratamiento por su irremediable adicción al alcohol.

En un garaje que sirve de almacén a una tienda de ropa y muebles usados, la voz de la cantante se mezclaba con el ruido de la persiana al bajar. Se cierra también la carrera de un fenómeno musical inglés que llamó la atención con su primer disco, Frank, en 2003, y que era el imbatible lado oscuro de una nueva generación de voces del soul blanco femenino como Adele, Duffy y Lilly Allen.

Ayer por la tarde, la noticia de su muerte sacudía Twitter a la espera de que se confirmaran los detalles. Precisamente Allen fue una de las que mosotró sus condolencias en la red social: «Es más que triste, no hay nada más que decir. Era un alma perdida, descanse en paz». «Muy triste noticia», dijo Sarah Brown, la mujer del ex primer ministro laborista. «Un gran talento, una voz extraordinaria, y una muerte trágica», añadía ayer en Twitter.

La cantante Rihanna también reaccionó ante la noticia mediante un tweet: «¡Dio mío ten piedad! Estoy fatal por la noticia!». Pero, sin duda, fue su amiga Kelly Osbourne quien más consternada se mostró ante la muerte de la cantante: «No puedo ni respirar ahora mismo, estoy llorando mucho, he perdido a una de mis mejores amigas. Te querré para siempre Amy. Nuncate olvidaremos!»

Por su parte, el Rolling Stone Ronnie Wood ha anunciado que le dedicará su concierto del sábado por la noche en Absolute Radio. «Es una pérdida muy triste de una muy buena amiga con la que he pasado grandes momentos», dijo.

Pero si hay algo en lo que todo el mundo coincide es que «fue la más trágica pérdida de talento que se pueda recordar».

El padre de la cantante, Mitch Winehouse, estaba en Nueva York para actuar en el club de jazz Blue Note cuando se enteró de la noticia. Nada más saberlo, canceló sus compromisos y cogió un vuelo de vuelta a Londres para estar con su familia.

Amy Winehouse dio su último concierto este miércoles en The Roundhouse en Camden, acompañando a su ahijada, Dionne Bromfield. Pero su última gran espantada la protagonizó en un reciente concierto en Belgrado, cuando durante una hora y media hizo lo que pudo borracha perdida, desapareciendo del escenario y dejando las canciones a medias, con sus músicos sumidos en el desconcierto y el público serbio cabreado. La patética actuación puso fin antes de comenzar a una gira española que le iba a llevar a Bilbao el pasado 8 de julio.

Con su disco «Black to Black», de 2006, Winehouse ganó cinco premios Grammy y dejó para la siempre injusta posteridad su single «Rehab», en el que declaraba para quien quisiera oírle que «no quiero ir a rehabilitación». Son numerosas las fotos en las que aparece borracha y demacrada, de día y de noche, instantáneas de una forma de vivir, y de ser, brillante, insoportable, y de una trágicamente corta duración.
 

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