Un grupo de carteristas amenaza de muerte a una mujer por frustrarle varios robos

lunes, 3 de octubre de 2011


Se llama Sofía, tiene 47 años y todos los días coge el Metro en la línea 10 para irse a trabajar. Un grupo de carteristas le ha amenazado de muerte por frustrarle varios robos dentro del suburbano por alertar a los usuarios de que podían ser sus próximas víctimas. Así lo ha relatado a Ep la protagonista de esta historia: «Me sentía impotente por ver siempre a la misma banda de ladrones intentando robar a nuevas víctimas y decidí pasar a la acción hace unos meses y advertir a la gente», apunta.


La actitud altruista de Sofía le ha valido ya varios disgustos. Y es que, según relata, tras impedir el robo de la cartera a un chico indio y luego a otra pareja, los ladrones le acorralaron y le amenazaron de muerte. «Te vamos a rajar, hija de puta», le dijeron, entre otros avisos. Este grupo de rateros está formado por dos mujeres y dos hombres, jóvenes y de nacionalidad rumana. Visten de forma correcta y entran a los vagones de forma separada, para no levantar sospechas. Una vez dentro, eligen una víctima —que normalmente suele ser la más débil o ignorante, como personas mayores o turistas— y se hacen señas para actuar.

Prefieren siempre los vagones más llenos y las horas de mayor afluencia para que las víctimas no perciban sus movimientos de manos. Así, rodeados de gente, uno raja la cartera o abren los bolsos de los usuarios, el otro le tapa y luego pasan a los otros el botín para evitar problemas en caso de ser descubiertos.

Pero la «vigilante —o ángel— del Metro», tras mucho tiempo observando tanto la actitud de los carteristas como de los incautos, ha comenzado a dar la voz de alarma y avisar a las personas que tiene a su alrededor para que los pasajeros fijen la mirada en los ladrones y, entonces, no les quede más remedio que huir.

Pasillos estrechos y llenos
«Cuando les veo que entran en acción me pongo a hablar con el que sea para advertirle de lo que está pasando», dice. Si este primer aviso no surte efecto, es cuando alza la voz al grito de «¡Cuidado con los bolsos, hay carteristas en el vagón y están robando». Sofía ha observado que esta banda actúa también en pasillos y escaleras muy concurridas del suburbano, como Nuevos Ministerios y especialmente Alonso Martínez. Sus estrechos pasillos, llenos de gente por la confluencia de muchas líneas, hace que sean las favoritas de los ladrones, que aprovechan las prisas de los usuarios para acercarse por detrás y sustraerle sus pertenencias.




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